Podría hablar de la heroína
que salva vidas en los comics
que siempre me acompañan.
Bajo mi brazo
esas aventuras no tenían fin,
y en ellas el bien
vencía sobre el mal.
Podría hablar de la mujer
que me rescata
de los acantilados
más peligrosos que imaginais,
aquellos que no soportan
una burla sobre sus sinuosos
recovecos que asoman.
Pero hablo de la heroína
que no deja de llevarse
a los amigos
que un día parecían vivos.
Unos seres que por la indecencia
de una droga devastadora
arranca de mi piel los recuerdos
de una vida que jamás
volverá a ser igual.


